La red de cuidados colectivos

Cómo se fueron organizando las familias en los barrios como el de poble sec durante el confinamiento. julieta retamoso y ciara quilty-harper desde barcelona.

“Petición. Zona 4. Compra: 1 caja de leche. 1 doce- na de huevos, 1kg de arroz. ”Son las 11.03 del 2 de abril y uno de los administradores del grupo publica el mensaje en el grupo de Telegram del barrio. No pasan más de 5 minutos hasta que alguien responde. Ya hay dos voluntarias que se ofrecen para cumplir el pedido. En este caso, de una señora de la calle tapioles. En menos de una hora, la compra estará hecha. Desde que empezó la pandemia, la Xarxa de Suport Mutu del poble sec gestionó muchísimas pe- ticiones como esta. El sistema es sencillo y funciona gracias a la red de voluntarios que están dispuestos a ayudar a quien más lo necesite. La mayoría de ellas implican la compra de productos en el supermercado, aunque también las hay de personas que necesitan que alguien pasee su perro, les busquen un medicamento en la farmacia o incluso que le ba- jen la basura.

En la Xarxa participan vecinas y vecinos del barrio que, en muchos casos, hasta hace algunos meses no se conocían. La red empezó a tomar forma cuan- do el gobierno decretó el Estado de Alarma el 14 de marzo de 2020. En pocas semanas, más de 500 personas se sumaron a los grupos de Telegram que existen según las diferentes zonas del barrio, cuyas demandas empezaron a ser gestionadas por un grupo de 15 coordinadores. Aunque las primeras acciones realizadas estuvieron relacionadas a gestionar las peticiones de vecinos que por diferentes motivos no podían salir de su casa durante el confinamiento, con el correr de las semanas fueron surgiendo nuevas iniciativas con un claro objetivo: hacer comunidad en el barrio.

Este compromiso con la participación en la vida comunitaria no es casual; poble sec tiene una larga tradición cooperativista, que se remonta a finales del siglo XIX y comienzos del XX, y que coincide con la época en que el barrio se constituyó como un núcleo de la ciudad con un marcado carácter proletario y subversivo.

En los últimos años, tampoco estuvo ajeno a las problemáticas que tuvieron lugar en barcelona, y diferentes entidades llevan años trabajando de manera organizada para intervenir activamente en las problemáticas de su día a día, como es el caso del Sindicat de Barri del poble sec, que realiza, entre otras, acciones contra la especu- lación inmobiliaria y el derecho a una vivienda dig- na; Cooperasec, que se plantea como un espacio de articulación de iniciativas de economía solidaria en el barrio, o el Ateneu La Base, una organización au- togestiva que destaca por su comedor popular.

Confinamiento y el valor de lo colectivo

“¿Necesitas comida? ¿No tienes dinero? Estamos organizando para que nadie se quede con hambre. ¡Contacta! Comité Revolucionari d’Aliments”.

En el poble sec, al igual que en muchos otros barrios de barcelona, la pandemia del coronavirus puso en evidencia situaciones de desigualdad en muchos casos preexistente.

En el momento en que el gobierno impuso el confinamiento como la medida más efectiva contra los contagios, cientos de vecinos del barrio debieron enfrentarse a realidades complejas. El desafío no fue menor: se trataba de protegernos y cuidarnos en un momento en que la distancia física se impuso como regla. La consigna era quedarnos en casa para estar a salvo. Sin embargo, quedarse en casa nunca significó estar aislados para estas entidades. El Comité Revolucionari d’Aliments nació de manera precipitada al comienzo de la crisis sanitaria para dar respuesta a una necesidad tan básica como el derecho a la alimentación. El trabajo de sus voluntarios permitió llegar a la población más vulnerable y garantizar que nadie pase hambre en los días más duros del confinamiento.

En el caso de la Xarxa de Suport Mutu, la organi- zación también vino de la mano de la urgencia. Tal como ellos mismos afirman, la Xarxa:

“Es una red que ha nacido espontáneamente en un momento de excepcionalidad, y ha demostrado la solidaridad entre vecinos. Esta red ha conectado a mucha gente que no se conocía entre ella y ha movilizado a gente que antes no había participado en ningún proyecto comunitario del barrio.”

Xarxa de Suport Mutu

Esta cooperación vecinal no hubiera sido posible sin un fuerte trabajo de organización que sea capaz de canalizar las peticiones y garantizar que cada proceso funcionara correctamente. Aunque durante aquellos días gran parte de la comunicación entre vecinos, voluntarios y coordinadores se dio a través de Telegram, el diálogo también se trasladó a las calles. Se colgaron carteles con los teléfonos por las calles del barrio y el boca a boca también fue una herramienta para llegar a aquellas personas menos familiarizadas con el uso de dispositivos digitales. Cada mensaje se adaptó a diferentes idiomas como árabe, inglés, urdu o chino.

Cooperasec tiene un recorrido algo más largo en el barrio: desde 2011 forman parte activa del tejido asociativo del poble sec. Durante el confinamiento, este espacio se constituyó en un agente dinamizador de diferentes acciones para hacer frente a las consecuencias de la pandemia. Las sinergias generadas con otras entidades les permitieron participar de acciones de ayuda alimentaria, reparto de material educativo o disposición de espacios para organizar actividades con niños y niñas del barrio. En la actualidad, siguen trabajando con ejes como la sostenibilidad o la cultura comunitaria, con el objetivo de que los vínculos vecinales se sigan fortaleciendo.

Nos cuidamos entre todxs

“Hoy me habéis hecho pensar en la vecina del ático. Es mayor y casi no la veíamos nunca porque la cuidaba un hermano suyo que vive a las afueras de barcelona y venía cada dos o tres días a verla. La operaron hace un mes y poco y aún va con muletas. Ya he hablado con ella y como su hermano no puede venir, a partir de ahora me encargo yo de lo que necesite”

Los mensajes solidarios se suceden día a día en el grupo de Telegram durante los meses de marzo y abril. Desde la Xarxa de Suport Mutu tuvieron claro que era necesario afianzar las tareas de cuidado, trascendiendo los límites del hogar propio y dándoles una dimensión social, colectiva. La mayoría de voluntarios son personas jóvenes, y uno de los desafíos es llegar a la población de mayor riesgo sanitario: los mayores. El confinamiento puso en juego la necesidad de pensar sobre los cuidados, la soledad y cómo acompañar en estos momentos de incertidumbre.

Desde la Xarxa de Suport Mutu explican que la mayoría de peticiones que recibieron durante la cuarentena provino de parte de personas mayores — aunque no se limitaba a este sector—: “La Xarxa se quiso centrar precisamente en las vecinas más vulnerables que necesitaban del vecindario para poder suplir sus necesidades básicas. Hemos atendido sobre todo gente mayor, muchas de ellas mujeres que vivían solas, pero también a personas con alguna discapacidad, o familias con algún caso de positivo de Covid.”

En el caso de Cooperasec, una de sus líneas de acción también tiene que ver con los cuidados. Més que cures es una iniciativa autogestiva que se originó en esta entidad y que busca facilitar la contratación de servicios de cuidados en unas condiciones laborales justas. El trabajo de estas mujeres, muchas veces invisibilizado, adquirió gran importancia en la pandemia, al ponerse en evidencia la necesidad de defender y reconocer los cuidados de los más vulnerables como una tarea impostergable.

El confinamiento… ¿y después?

“Buscamos voluntari@s que quieran compartir con las niñas y niños de poble sec sus habilidades. También necesitamos coordinador@s para acompañar a las niñas y los niños entre los diferentes espacios y colaborar con l@s tallerist@s. En horario de mañana o tarde”.

Las entidades del barrio tienen claro que estos tejidos que se construyeron como respuesta a la situación excepcional de la pandemia seguirán fortaleciéndose en el futuro.

En el caso de la Xarxa de Suport Mutu, desde que finalizó el estado de alarma, las peticiones más urgentes han disminuido, lo cual les permitió focalizarse en desarrollar nuevos proyectos, como el Punto de Apoyo Informático, un espacio para acompañar a las vecinas a la hora de hacer gestiones o comunicarse a través de medios digitales, o XiBarri, un proyecto que ofrece posibilidades en el desconfinamiento para las niñas del barrio.

Pequeñas acciones del día a día, muchas veces invisibilizadas, que permiten construir barrio en una ciudad que muchas veces se ve azotada por pro redes de cuidados colectivos.

Entidades de poble sec

Pueblo seco, más conocido en catalán como poble sec, es un barrio del distrito barcelonés de sants-montjuic. Tiene alrededor de 70 hectáreas de extensión y está situado geográficamente entre la montaña de montjuic y la avenida del paralelo y ha sido un barrio popular e intercultural que absorbió las oleadas de inmigrantes que fueron llegando al barrio.

En los años de posguerra la montaña de montjuic estaba repleta de barrancas y sus habitantes que no tenían recursos en la ciudad fueron a vivir allí.

Hoy, las otras tres zonas que rodean poble sec son: el paralelo, que lo separa del raval, por otro lado el puerto, y la Fira de barcelona.

Entidades del barrio

Xarxa de Suport Mutu poble sec: @xarxapoble Ateneu La Base: @ateneulabase
Sindicat de Barri de poble sec:  @sdb_poblesec Cooperasec: @cooperasec

En la actualidad, siguen trabajando con ejes como la sostenibilidad o la cultura comunitaria, con el objetivo de que los vínculos vecinales se sigan fortaleciendo.

El confinamiento puso en juego la necesidad de pensar sobre los cuidados, la soledad y cómo acompañar en estos momentos de incertidumbre.

Poble sec tiene una larga tradición cooperativista, que se remonta a finales del siglo XIX y comienzos del XX, y que coincide con la época en que el barrio se constituyó como un núcleo de la ciudad.

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Texto: @juli_retamoso Ilustración: @ciaraqh

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