Menos satisfyer, más satisfacción

Un succionador de clítoris y volver a recuperar nuestros tiempos

¿Qué está pasando cuando un juguete sexual que nos vende orgasmos en pocos minutos se torna la más grande sensación de la industria y es el tema de todas las conversaciones entre amigas?

Empecé a tener los orgasmos más rápidos de mi vida, sin hacer nada más que poner un juguete en mi clítoris. Un par de años después me regalé otro modelo, porque los 85 dólares del primero no habían sido suficientes. Vaya, como la loca de los juguetes sexuales tengo que probar este nuevo también, el satisfyer del que todas están hablando. ¿84% de las  usuarias han tenido orgasmos en 2 minutos? No puede ser. Sí, puede ser.

Una de las primeras cosas de las que me di cuenta con el succionador es que la reacción física es tan rápida que ni mi mente ni el resto de mi cuerpa la pueden acompañar. El deseo, por más diverso y cambiante que sea, suele empezar en la cabeza. Imaginamos, vemos algo que nos gusta, creamos fantasías. Darse poco tiempo a este proceso no me parece justo con nosotras mismas.

¿Pero por qué los orgasmos rápidos están sobrevalorados? Porque vivimos en el sistema de la inmediatez y de la eficiencia. El capitalismo llegó a nuestros clítoris, queridas. Y hablo de capitalismo no solo por el factor tiempo sino también para que podamos pensar que somos pocas las que pueden comprar esta “maravilla del empoderamiento sexual femenino”. Los privilegios también están entre las piernas. 

Ilustración: @seatheworld8

Reconocemos y amamos el hecho de que no sea un juguete falocéntrico, pero sigue siendo orgasmocéntrico y tiene por detrás una industria millonaria. Lelo, la fabricante del satisfyer, ha aumentado un 440% sus ventas de succionadores en los últimos 3 meses de 2019 solo en España.

El placer es algo a ser cocinado a fuego lento. Cuando una mujer baja a su cuerpa y deja de pensar en la lista de compras, en el bebé de la habitación de al lado, en la celulitis o en la culpa,  está reivindicando hacer las cosas a su tiempo y a su manera. Cuando damos tiempo y espacio a vivir nuestras sexualidades, pasan cosas hermosas.

Reclamemos la lentitud, los estados orgásmicos, esta sensación de irse a otro plano con la energía que se mueve dentro de nosotras cuando dejamos de lado la mierda patriarcal. Sí, muchas veces no es posible vivir desde ese lugar con la frecuencia que nos gustaría, por eso mis succionadores siguen en la mesita de noche, listos para orgasmos capitalistas.


texto: @andradeliv ilustración: @lulifishbowl