Growls in spanish

El movimiento, el sexo y el deseo. Y las ganas de que nos quieran. Por carmen escobar velarde.

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27/01/2014

De: mi@gmail.com

Para: ti@gmail.com

Quiero seguir siendo tu amiga y acostándome contigo. No strings attached.

Mi.

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Debo verme muy cómica pedaleando por la avenida que une tu barrio con el mío. Con mis treintas y mi bici decorada con rayos y purpurina y el casco que mi madre -sí, mi madre que me obliga a cuidarme y no al revés- me recuerda que debo usar cada vez que suba a la bici. “He visto cómo un golpe te puede arruinar para siempre”, me dice desde sus recuerdos de enfermera de Urgencias. “Y tanto, mami. Y tanto”, pienso.

Ni él ni yo estamos juntos, pero sí revueltos. Mucho. Me quedo a dormir en su piso casi todas las noches y a veces solo dormimos, pero casi siempre follamos. No casi. Siempre.

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28/01/2014

De: ti@gmail.com

Para: mi@gmail.com

Sí, mantengamos contacto, quizá no tan seguido, pero sí. Me gustaría seguir compartiendo cosas y momentos contigo, pero sin estrés. Solo eso.

Ti.

Texto: @esamenchis  Ilustración: @florbaletras954<img src="https://feminetas.com/wp-content/uploads/2020/09/IMG_2796.jpg" alt="IMG_2796.jpg" **

Hace algunos días la dinámica ha cambiado entre nosotros. Hay dos “peros” en ese correo y ya no me envías mensajes de madrugada los fines de semana en los que me preguntas si puedes pasar por mi casa. Mensajes a los que das el “send” cuando ya estás por despedirte en algún bar. Y yo ya no llamo a taxis de madrugada para ir a verte.

Tardas en responder mis mensajes a los que les has quitado el doble check azul. Sospecho que hay alguien más, pero como dice juan gabriel -sí, juan gabriel, el divo de juárez, ¿o pensabas que iba a citar a joyce?-: “Lo que se ve no se pregunta”. Y veo cómo esto se está yendo inexorablemente a la mierda. Temo preguntar y tú temes hablar y seguimos fingiendo que todo va bien. “Sí, he estado ocupado. Tengo mucho trabajo y llego muerto a casa. Pero claro, quedemos para comer este sábado. Conozco un buen lugar”.

Comemos, reímos, bebemos y si alguien nos viera desde otra mesa pensaría: “pero qué bien lo pasan estos dos”. Somos expertos en disimular el ansia, la mentira y el deseo. Estamos muy cerca de tu casa y propones pasar un rato para tomar el café o un té después del banquetazo.

En el elevador rumbo a tu piso, el doce, me metes la mano por debajo de la camiseta. Yo te toco y la tienes dura. Los espejos del elevador se empañan y recuerdo a Jack y a Rose y me río. Las puertas del elevador se abren, buscas la llave de tu piso intentando que la erección no te lo impida y entramos. “Córrete sobre mí, como en una porno. Ahora”, te ordeno. Obedeces.

Pero la porno que quiero protagonizar sufre un corte brusco. No puedo darte más indicaciones porque sí, te has corrido, pero luego has ido al baño -diría corriendo y aquí te puedes reír, pero mejor no- y has vuelto con una expresión que solo anticipa malas noticias. “No puedo seguir. He vuelto con mi ex”.

Serás cabrón.

Seré idiota.

Suelo ser articulada y clara al hablar. Ya ves, hace instantes te dije articulada y claramente que te corrieras sobre mí. Pero no me sale nada ahora. Solo algo similar a un gruñido. Una bronca pura que siento arder en la boca del estómago, recorrer el esófago y que quiere ser expulsada como una buena flema, de esas compactitas, verdes, perfectas. Si esto fuera una película justo bajo la imagen de mi rostro leerías: *Growls in Spanish*. Gruño. Suelto algo como un argh. Salgo. No uso el ascensor que probablemente continúe con los espejos empañados y prefiero agotarme corriendo por las escaleras. Por fin el piso 1. El portero y su expresión, la calle, el aire frío en la cara, yo growling in Spanish incapaz de verbalizar cualquier palabra sobre mi bici adolescente, un móvil que vibra en mi bolsillo y recordar la letra de Hand in my pocket* pero no tener a mano ningún cigarrette que flick. Te he fallado alanis, lo siento. Pedaleo y me detengo frente a una universidad. Jóvenes estudiantes, amantes del mañana, escuchen con atención: “No se la chupen a nadie que no está dispuesto a decir la verdad. No te enamores de aquel marinero bengalí**. No finjan que todo va bien cuando solo quieran tener a alguien con quien morir los domingos”.

Las palabras se acomodan ¿en mi cerebro?¿en mi garganta? Algunos de los jóvenes universitarios me observan. “Mírala”, oigo. Mírame. La señora con el casco rosa, el rímel corrido, la bici con purpurina les devuelve la mirada. La señora grita y ahora ríe. Quién entiende a estas señoras.

* “Hand in my pocket” es el segundo sencillo del álbum jagged little pill (1995) de alanis morrisette. ¡He conseguido recordar el verso íntegro!: “What it all comes down to / Is that everything is going to be quite alright/´Cause I´ve got one hand in my pocket /And the other one is flicking a cigarette”.

** La frase es la banda sonora de mi educación sentimental y pertenece al tema “No te enamores nunca” (1981) de Los Abuelos de la Nada. La canción es sencilla y se la he cantado a todos los marineros bengalíes de los que me he enamorado sin éxito: “no te enamores, no. No te enamores nunca, de aquel marinero bengalí”.


texto: @esamenchis ilustración: @florbaslestra954


<img src="https://feminetas.com/wp-content/uploads/2020/09/IMG_2827.jpg" alt="IMG_2827.jpeg"
carmen escobar velarde
flor balestra