Distancia

“La calle ha pasado a ser un territorio inexplorado, extraño y el espacio donde me siento aún más lejos de la sociedad”.

Por steve rallo

Como cuando me cruzo con alguien en la escalera saludo con un buenos días o buenas tardes, pero pocas veces obtengo una respuesta. A menudo me giro y lo vuelvo a repetir más fuerte: buenos días! Aún creo que no me ha oído la primera vez y lo que pasa es que no asumo que aquella persona no tiene la más mínima intención de interactuar conmigo. Siento una distancia brutal con la gente de mi barrio, sagrada família en barcelona. Incluso me preguntan en inglés si quiero cenar en ese o aquel restaurante.

Ahora estamos encerrados, y esa distancia se ha reducido un poco. La interacción con el vecindario se ha intensificado, y cada día a las 20.00 intercambiamos alguna sonrisa, aplauso o canción cada uno desde su balcón, lejos, cerca, pero aún en la distancia.

Como cuando me cruzo con alguien en la escalera, saludo con un buenos días o buenas tardes, pero pocas veces obtengo una respuesta. A menudo me giro y lo vuelvo a repetir más fuerte: buenos días! aún creo que no me ha oído la primera vez y lo que pasa es que no asumo que aquella persona no tiene la más mínima intención de interactuar conmigo. Llevo un tiempo sin saludar a nadie, solo miro des de la ventana a lo lejos pensando como era eso de cruzarse personas y como será luego.

¿Nos saludaremos al cruzarnos, seremos más amables, tendremos más bondad?

Siento una distancia brutal con la gente de mi barrio, sagrada família en barcelona. Es un barrio que se da poco a las relaciones de vecindario, mucho turista que deambula las calles (al menos antes del covid-19) diluye al individuo. Incluso me preguntan en inglés si quiero cenar en ese o aquel restaurante, cuando solía pasar cada día por delante de esos bares.

En serio aún me preguntas si quiero comer en inglés? Tan poco relevantes soy que no te fijaste que paso cada día por delante de tu bar? Ya da igual, el bar está cerrado.

Poco a poco se nos va permitiendo salir, una hora y más, a un kilometro de distancia. Siento que estoy a un kilómetro de tanta gente que camina a mi lado. Seguimos sin conocernos y andamos con poca confianza a ver si se nos pega algo.

Tengo miedo. La calle ha pasado a ser un territorio inexplorado, extraño y el espacio donde me siento aún más lejos de la sociedad. Me piden distancia social, más aún?

Curiosamente estando en nuestras casas sin poder salir, la distancia se había reducido un poco. La interacción con el vecindario se había intensificado. Cada día a las 20 hs intercambiábamos alguna sonrisa, aplauso o canción cada uno desde su balcón. Lejos o cerca, pero aún en la distancia, me hace pensar sobre el concepto de “distanciamiento social”. Lejos pero cerca, cerca pero lejos. Amables por interés o por necesidad?

Ahora estamos a punto de olvidar el encierro, casi ya no pasa nada. Los señores economía lo piden ferozmente y habitantes se esfuerzan para aceptar que es lo que toca.

Y hay que salir a ser seres con total productividad, útiles. Necesarias y necesarios, pero sin tocarnos ni saludarnos. Qué nos deja en el cuerpo este virus aun sin el virus?


texto e ilustraciones: @steverallo

steve rallo