Y después de la cuarentena que?

 

Salir de la cuarentena implica para muchxs un movimiento que no necesariamente es benevolente.

Por irene negri (psicóloga)

Salir por una birra, comer en la terracita de nuestro bar favorito, ir a la playa, irse de fiesta, viajar. Nos encontramos con una serie de sueños y planes en pausa, una lista de deseos para cuando todo vuelva a la “normalidad”.

Y es que la cuarentena va a terminar. Sabíamos desde el comienzo que era un período, que el confinamiento sería temporal y no duraría para siempre. Ahora, que está cada vez más claro su final, muchas personas están la mar de felices y extasiadas por esta vuelta a la vida como la conocíamos. Pero ¿realmente esta alegría por el fin de la cuarentena es verdadera? ¿Realmente volveremos a ver la vida como era antes? ¿Haremos todas esas cosas que estamos deseando?

Esta semana, después de hablar con cinco personas diferentes (entre amigues, familiares y pacientes) me di cuenta de que mis propias reflexiones y sentimientos eran compartidos por muchas personas. “Tengo miedo de salir del confinamiento”. Les podrá parecer una locura lo que acabo decir, porque a mí también me lo parecía.

La cuarentena no ha sido una situación agradable, aunque la vivamos con menos o más privilegios. Ella separa de nuestras personas queridas, experimentamos pérdida de libertad y control, incertidumbre, aburrimiento, etc.
La cuarentena nos exigió, nos impuso, que congeláramos nuestro estilo de vida.

Y como es de esperarse, el volver de nuevo a la rutina y la normalidad no será del 0 al 100, sino más bien un proceso lento y progresivo de reajuste. Muchas familias tendrán dificultades por el cierre de los colegios, nos daremos cuenta de que muchos negocios que frecuentábamos cerraron o trabajan al mínimo de sus capacidades, tendremos que utilizar guantes y mascarillas y probablemente nuestra situación económica y laboral no será la ideal.  Tenemos 2 meses que no salimos y eso implica, irreductiblemente, que las cosas y —lo más importante—, que nosotres mismes, hemos cambiado. Podremos salir de casa, pero eso no conlleva necesariamente que dejemos el miedo allí.

¿Cómo seremos ahora? ¿Cómo seré ahora? ¿Podré abrazar a las personas que quiero? ¿Podré viajar en transporte público sin sentir paranoia? ¿Podré ir a la playa y acostarme en las piernas de mi pareja sin que un policía venga a decirme que no podemos?

Así como no hay una única forma de lidiar con el confinamiento, tampoco hay una única forma de salir de él. Es un momento de transición y en tanto, podemos sentir incertidumbre por no saber qué pasará y es verdad, no lo sabemos.

Por eso se me ocurre que es importante tener algunas guías básicas para manejar el fin de la cuarentena de la mejor manera posible. Guías que se basan en controlar lo único que tengo en mi poder: mi propia existencia, salud, estado mental y ánimo.

  • Tómate el tiempo de reanudar los ritmos poco a poco. Escucha a tu cuerpo y aquello que te está pidiendo. Si te encuentras con cansancio o fatiga, si no te apetece hacer ningún plan, si no te apetece salir, está bien.  No te fuerces.

  • No cierres esta experiencia de golpe, más bien dale un significado. Intenta reflexionar sobre las cosas que te han sucedido, tanto buenas como malas, lo que te ha traído a este momento y haz un balance. No podemos pretender que no sucedió nada y actuar ignorando el hecho de que hubo una pausa importante en varios aspectos de nuestras vivencias. 

  • Habla sobre cómo te sientes, sin culpas ni vergüenza. Es importante que podamos identificar y expresar nuestras emociones porque de esta manera aliviamos el malestar. Además, conversando sobre esto nos acercamos más a nuestras personas queridas que, quizás, también están sintiendo algo similar. 

  • Usa la empatía y la comprensión como las principales herramientas. La experiencia de esta pandemia ha sido diferente para cada persona. No juzgues tan rápidamente a otres.

  • Es posible que tengas la percepción de que no eres capaz de sentir ni disfrutar como antes, esto también pasará. Si percibes que el sentimiento no se va, quizás debería ser el momento de pedir ayuda. 

Es importante que vivamos en el presente, cuando encuentres a tu mente divagando hacia el futuro, ansiosa sobre lo que ocurrirá, guíala de vuelta. No tenemos respuestas ni sabemos cómo será ni cuándo será exactamente ese fin. Lo que sí sabemos es que los cambios siempre producen miedo, pero no tienen por qué ser malos o buenos, simplemente significan que algo será diferente. 


texto: @irenenegri ilustración: @laotralore

 

 

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