Anti veo veo: el olfato

Capítulo cuatro: olfato

El mundo huele raro

Les presentamos otro capítulo del Anti veo-veo: un ensayo lúdico de cuarentena desde dos continentes y cuatro sentidos.

Por celina poloni & erika mack.

Esto es un ensayo ilustrado y escrito desde la primera persona del plural: nosotras. Porque creemos en la importancia de sentirnos acompañadas en este contexto de aislamiento, así como en la potencia de narrarnos colectivamente. Hacé click acá para ir al principio del juego.

No fue cosa fácil, para las participantes de este Anti Veo Veo, llegar al momento de jugar con el olfato. No porque no nos gusten los aromas: todo lo contrario. Amamos el olor a comida que entra por la ventana al mediodía, el del pan casero; el olor a piel sin aditivos, a los árboles floreciendo en Barcelona, o el que sale de las hojas secas cuando crujen en Rosario. Pero la información que hoy estamos pudiendo percibir desde las fosas nasales nos obliga a cruzar los dedos por un momento, pausar el juego y hacer gancho.

La falta de olfato funcionó como un cartel rojo de stop en medio de nuestro inocente viaje sensorial. El mundo huele raro, nos invade lo incierto, y las únicas notas aromáticas que podemos sacar de ello es que de este virus sabemos poco.

También nos hizo pensar en que había vida antes y la seguirá habiendo después del covid: las otras urgencias siguen estando ahí. Pensemos bien: ¿qué vidas vino a interrumpir esta pandemia? ¿qué mundo queremos construir para después?

Aunque a veces, entre tanto humo mediático, tengamos ganas de taparnos la cara entera con mascarillas, no podemos darnos el lujo de la resignación. Quizás estemos en un momento estratégico para hacerle jaque mate a este sistema depredador en crisis. Quizás sea nuestra oportunidad de volver posibles formas más humanas de existencia.

Continúa con el siguiente.

Capítulo 5: Intuición


textos e ilustraciones: @celi.poloni & @mackerika

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